
Guardas lo bueno para una ocasión especial. ¿Y si esa ocasión no llega nunca?
Abre tu armario un momento. Ve al fondo. Ahí está: esa prenda que te encanta, la que compraste con ilusión y reservas "para una ocasión especial". Y ahí sigue. Con la etiqueta puesta, o casi sin estrenar.
¿La tienes? Todas tenemos una. O varias.
Pues hoy quiero contarte algo, aunque no me lo hayas pedido.
Guardamos lo bueno para un día que no llega.
Y mientras ese día no llega, vamos por la vida —al trabajo, a por los niños, a tomar un café— en modo "apagado", con lo de siempre, con lo que no nos gusta del todo. Esperando "la ocasión". Pero la ocasión no avisa. Y cuando por fin aparece, o ya no nos vale, o ha pasado de moda, o hemos cambiado nosotras. Y esa prenda preciosa se ha hecho vieja en la percha sin que nadie la disfrute. Ni tú.
Qué pena, ¿no? Con lo bonita que era.
Así que déjame decirte una cosa que aprendí viendo a cientos de mujeres delante del espejo:
La ocasión especial no está en el calendario. Eres tú. Un martes cualquiera.
Verte bien no es un premio que te das cuando hay boda. Es una forma de tratarte cada día. Porque cuando sales de casa gustándote, se te nota. En cómo andas, en cómo hablas, en cómo te sientes. Y eso, créeme, no tiene precio.
Te pongo un ejemplo, para que lo veas claro:
Ese top dorado con brillo que comprarías "para una fiesta"… ¿y si te lo pones un jueves, con un simple vaquero, para ir a cenar con tus amigas o tu pareja? Deja de ser "de fiesta" y pasa a ser tuyo de verdad. Le quitas la solemnidad y le pones vida. Eso es amortizar. Y eso es vivir.
Da igual la prenda: puede ser ese top, una camisa o unos pendientes que no sacas nunca. Echa un vistazo a las que tengo y elige una para sacar del armario esta misma semana. Sin esperar a nada.
La próxima vez que vayas a guardar algo "para cuando toque", hazte una pregunta: ¿y por qué no hoy?
Y si te cuesta decidir qué ponerte y cuándo, de eso va justo mi libro, "Tengo que Pensarlo".
Saca lo bueno. Póntelo. No esperes la ocasión perfecta.
La ocasión eres tú.
Hasta pronto,
Vane


